Miedo y neurodivergencia: ¿cómo puede afectar al aprendizaje?
Recientemente tuve la oportunidad de participar en una entrevista en Radio Nacional del Perú para conversar sobre un tema que necesitamos comprender mucho mejor como sociedad: cómo el miedo y la sensación de inseguridad pueden impactar en el aprendizaje, el bienestar y el desarrollo de los niños neurodivergentes, particularmente de quienes se encuentran dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA). La entrevista fue difundida por Radio Nacional dentro de su programación informativa.
Hablar de neurodivergencia implica reconocer una idea fundamental: no todos los cerebros perciben, procesan y responden al entorno de la misma manera.
Y esto tiene enormes implicancias cuando hablamos de educación, crianza y acompañamiento.
El miedo también está presente en el autismo
Uno de los puntos importantes que abordamos durante la entrevista fue desmontar una percepción equivocada: pensar que una persona con TEA, debido a que puede expresar sus emociones de manera diferente, no experimenta miedo, estrés o ansiedad.
Sí puede experimentarlos.
Lo que puede cambiar es la manera en que esos estados emocionales se manifiestan y son comunicados. Durante la entrevista conversamos sobre señales que pueden aparecer ante situaciones de estrés o sobrecarga, como cambios en el comportamiento, irritabilidad, mayor silencio o bloqueo, cambios de ánimo o incremento de determinados movimientos repetitivos.
Por eso es tan importante que padres, docentes y profesionales aprendamos a observar el comportamiento no únicamente como algo que debemos “corregir”, sino también como una posible forma de comunicación.
Cuando el cerebro no se siente seguro, aprender se vuelve más difícil
El miedo cumple una función adaptativa: nos ayuda a responder frente a situaciones que nuestro cerebro interpreta como amenazantes.
El problema aparece cuando un niño permanece en un entorno que percibe constantemente como impredecible, amenazante o sensorialmente abrumador.
En esas condiciones, gran parte de sus recursos cognitivos pueden orientarse hacia la regulación y la respuesta frente al entorno, dificultando procesos esenciales para el aprendizaje como la atención, la autorregulación, la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y la participación activa.
Por eso, antes de preguntarnos únicamente:
“¿Por qué no está aprendiendo?”
también deberíamos preguntarnos:
“¿Se siente seguro para aprender?”
Esta pregunta puede cambiar profundamente nuestra manera de acompañar a un niño.
Comprender antes que controlar
Otro de los temas centrales de nuestra conversación fue la necesidad de revisar cómo los adultos respondemos ante una situación de desregulación.
Una conducta intensa no debería llevarnos automáticamente a responder con mayor intensidad.
Especialmente cuando trabajamos con niños neurodivergentes, debemos intentar comprender qué está desencadenando esa respuesta: un estímulo sensorial, una situación inesperada, dificultades para comunicar una necesidad, frustración, miedo, cansancio o una sobrecarga del entorno.
Esto exige formación, observación y acompañamiento profesional cuando sea necesario.
La inclusión no consiste solamente en permitir que un estudiante esté físicamente dentro del aula. Implica construir entornos capaces de reconocer distintas formas de aprender, comunicarse, relacionarse y autorregularse.
La seguridad también educa
Durante la entrevista insistí en una idea que considero especialmente importante:
El aprendizaje necesita seguridad.
Un entorno educativo seguro no significa eliminar todos los desafíos ni evitar cualquier frustración. Significa construir espacios en los que el niño pueda anticipar lo que ocurre, sentirse respetado, contar con adultos que comprendan sus necesidades y encontrar estrategias que le permitan recuperar progresivamente la regulación.
En el caso de los niños con TEA, comprender además su perfil particular —incluyendo sus formas de comunicación y procesamiento sensorial— resulta especialmente relevante. Radio Nacional también ha abordado previamente cómo algunas personas autistas pueden presentar respuestas particularmente intensas frente a determinados estímulos sensoriales.
Neurodiversidad: cambiar nuestra mirada
Probablemente uno de los mayores desafíos de la inclusión sea dejar de mirar únicamente aquello que el niño debería hacer de acuerdo con nuestras expectativas y comenzar a comprender qué necesita ese cerebro particular para desarrollarse y aprender mejor.
No existe un único cerebro.
No existe una única manera de aprender.
Y tampoco existe una única forma de expresar miedo, estrés, frustración o necesidad de ayuda.
Comprender estas diferencias nos permite avanzar hacia una educación mucho más respetuosa, humana y verdaderamente inclusiva.
Agradezco a Radio Nacional del Perú por abrir este espacio para conversar sobre neurodiversidad, autismo, emociones y aprendizaje, y especialmente por permitir que estos temas puedan llegar a más familias y educadores.
Mira la entrevista completa
Puedes ver la conversación completa en el canal de Radio Nacional:
Ver entrevista completa en YouTube: https://www.youtube.com/live/j2JuPr7XFw4?si=KoqWGWummTFumjZU
